Marruecos invade las Islas Canarias: todavía no, pero estas señales no son ninguna broma

Marruecos amenazando a España, con la ayuda de Donald Trump, EEUU.

No me gusta publicar artículos polémicos. Pero, sabiendo quiénes son las personas de las que hablo y el enorme poder político, económico y militar que manejan, entiendo perfectamente que casi nadie quiera enfrentarse públicamente a ellas.

Yo lo hago porque sé que puedo hacerlo, pero, sobre todo, por responsabilidad social. Si quienes vemos determinados riesgos permanecemos callados por miedo, comodidad o intereses, después no podremos decir que nadie nos advirtió.

Resumen en vídeo del artículo

¿Dejaremos que Marruecos llegue algún día que INTENTE anexionarse Canarias? Por mi parte, no pienso quedarme callado. Este artículo es mi granito de arena: argumentos, antecedentes históricos, datos comprobables y una advertencia contundente.

Para saber de quiénes hablamos:

Marruecos no ha invadido Canarias. Todavía no

No, Marruecos no ha invadido las Islas Canarias. Tampoco existe una prueba pública de que esté preparando una invasión militar inminente ni de que Estados Unidos apoye una anexión del archipiélago.

El título es deliberadamente contundente, pero no pretende presentar como noticia algo que no ha sucedido. Es una advertencia política basada en antecedentes históricos, reivindicaciones territoriales reales, presión migratoria, disputas marítimas y el creciente respaldo estadounidense, bueno de Donald Trump a Marruecos, bueno su «REY» Mohamed VI.


Ilustración editorial sobre una hipotética presión de Marruecos sobre Canarias con el respaldo político de Donald Trump
Ilustración editorial de un escenario hipotético. Marruecos no ha invadido Canarias y no existe constancia pública de una invasión inminente. La imagen representa la advertencia política planteada en este artículo.

Una invasión militar convencional de Canarias sería extremadamente improbable. Supondría atacar territorio español, una región plenamente integrada en la Unión Europea y un espacio incluido geográficamente en el ámbito del Tratado del Atlántico Norte.

Pero la presión territorial del siglo XXI no siempre comienza con soldados, barcos de guerra o aviones. Puede comenzar mediante migración utilizada políticamente, campañas de desinformación, disputas marítimas, control de recursos estratégicos, presión económica y hechos consumados.

La pregunta no es solamente si Marruecos puede invadir Canarias militarmente. La pregunta correcta es hasta dónde estará dispuesto a presionar si considera que España está debilitada y que cuenta con el respaldo de Donald Trump.

Ceuta ha demostrado que un territorio puede quedar desbordado en horas

Entre finales de julio y comienzos de agosto de 2026, más de 50.000 personas intentaron o lograron cruzar desde Marruecos hacia Ceuta por tierra y mar. Según los datos publicados por Reuters el 2 de agosto, más de 48.000 regresaron a Marruecos y al menos 72 personas perdieron la vida.

No fue una invasión militar. No hubo carros de combate marroquíes atravesando la frontera. Pero tampoco fue un episodio migratorio normal. Una ciudad de unos 80.000 habitantes quedó sometida, en muy poco tiempo, a una presión humana y logística equivalente a una parte enorme de su población.

Un movimiento de esta magnitud obliga a investigar quién difundió los mensajes, cómo se organizó, qué conocían las autoridades de ambos países y por qué la frontera pudo quedar desbordada con tanta facilidad.

España atribuyó parte de lo sucedido a las mafias y a la desinformación relacionada con resoluciones judiciales sobre las devoluciones. Marruecos colaboró posteriormente para restablecer el control. Estos hechos deben reconocerse.

Pero también es legítimo preguntar cómo pudieron concentrarse decenas de miles de personas sin que nadie detectara a tiempo la dimensión de lo que estaba preparando.

No existen pruebas públicas que permitan afirmar que Mohamed VI ordenó personalmente este movimiento. Afirmarlo como un hecho sería irresponsable. Pero pedir una investigación completa y desconfiar de las explicaciones demasiado simples no es conspiración: es responsabilidad política.

Los ciudadanos marroquíes no son el enemigo

Quienes cruzan una frontera, se lanzan al mar o arriesgan su vida no son un ejército enemigo. Son seres humanos y, en muchos casos, las primeras víctimas de la falta de oportunidades, el desempleo, la desigualdad y un sistema político en el que el poder real no se decide plenamente mediante elecciones, que realmente al final decide el «REY».

Según el organismo estadístico oficial marroquí, el desempleo alcanzó el 13,3 % en 2024 y el 36,7 % entre los jóvenes de 15 a 24 años. En 2025 el desempleo juvenil aumentó hasta el 37,2 %.

Esos datos deberían avergonzar a una monarquía que pretende proyectarse como potencia regional mientras tantos jóvenes consideran que arriesgar la vida para entrar en Ceuta o alcanzar Canarias es una oportunidad mejor que permanecer en su país.

Los responsables políticos están en los palacios y despachos, no entre quienes se ahogan o son aplastados intentando cruzar una frontera.

Por eso rechazo convertir a la población marroquí en enemiga, pero también rechazo que esa población pueda ser utilizada como instrumento de presión contra España y Europa.

Ceuta en 2021: Europa ya denunció la utilización política de la migración

Lo ocurrido en 2026 no apareció de la nada.

En mayo de 2021, alrededor de 9.000 personas entraron en Ceuta después de que las autoridades marroquíes relajaran temporalmente los controles fronterizos. Entre ellas había más de 1.000 menores.

El Parlamento Europeo condenó expresamente que Marruecos utilizara el control fronterizo, la migración y especialmente a menores como instrumento de presión política contra España, un Estado miembro de la Unión Europea.

Por tanto, no hablamos solamente de sospechas. Existe un precedente reconocido por las propias instituciones europeas.

Esto no demuestra que cada movimiento migratorio desde Marruecos sea organizado por el palacio real. Pero demuestra que Rabat ya ha permitido que la migración se convierta en una herramienta de presión diplomática.

Lo fácil es comenzar por Ceuta

Ceuta es el territorio español más sencillo sobre el que ejercer presión directa porque comparte frontera terrestre con Marruecos. Melilla presenta una situación geográfica similar. Canarias sería un escenario completamente diferente, separado por el océano y con una protección jurídica, europea y militar mucho mayor.

Pero las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla no son una invención española.

En octubre de 2022 se conoció una comunicación del Gobierno marroquí a Naciones Unidas en la que calificaba Melilla como territorio ocupado y sostenía que Marruecos no tenía fronteras terrestres con España, sino simples puntos de paso. Posteriormente, un alto cargo del Ministerio de Exteriores marroquí matizó esa afirmación y reconoció la existencia de fronteras terrestres.

En julio de 2026, Enaam Mayara, presidente del Senado marroquí y dirigente del partido nacionalista Istiqlal, afirmó que Ceuta y Melilla serían recuperadas algún día mediante diálogo y negociaciones.

No estamos hablando de un ciudadano anónimo escribiendo en una red social. Estamos hablando del presidente de una de las cámaras del Parlamento marroquí y de un dirigente de un partido integrado en la coalición gubernamental.

Una estrategia escalonada que comenzara por Ceuta, continuara sobre Melilla y terminara presionando a Canarias no está demostrada. Pero quienes afirman que Marruecos no mantiene ambiciones territoriales sobre espacios españoles deberían empezar leyendo las declaraciones de sus propios dirigentes.

El polémico mapa del despacho de Mohamed VI

Las inquietudes sobre Canarias tampoco comenzaron ayer.

En agosto de 1999, El País recogió la denuncia de una dirigente de Izquierda Unida Canaria sobre un mapa político situado en el despacho de Mohamed VI. Según aquella denuncia, Canarias y el Sáhara Occidental aparecían representados como partes integrantes de Marruecos.

En diciembre de 2001 volvió a producirse una fuerte polémica tras publicarse una fotografía de José Luis Rodríguez Zapatero en el despacho del monarca marroquí con un gran mapa al fondo. La Vanguardia llevó aquella imagen a su portada y distintos medios afirmaron que Canarias, Ceuta y Melilla aparecían con el mismo color que Marruecos.


Mohamed VI durante una reunión oficial en su despacho de Rabat en 2001, con la bandera de Marruecos y un gran mapa al fondo
Fotografía de archivo de Mohamed VI durante una reunión oficial celebrada en Rabat en 2001, con la bandera marroquí y un gran mapa al fondo. Los mapas utilizados en el despacho real provocaron polémica por la supuesta representación de Canarias, Ceuta y Melilla. La fotografía no demuestra por sí sola la existencia de un plan actual de anexión.

También debemos evitar caer en la desinformación. Circula desde hace años otra imagen de Mohamed VI y Zapatero junto a un enorme mapa que incluye Canarias y parte de la península ibérica. Esa segunda imagen es un montaje realizado sobre una fotografía de 2004 en la que ambos dirigentes inauguraban una placa en memoria de las víctimas de los atentados de Casablanca.

La existencia de ese montaje falso no convierte automáticamente en falsa la polémica real de los mapas fotografiados en el despacho de Mohamed VI en 1999 y 2001. Son imágenes diferentes y no deben confundirse.

Antes del Sáhara Occidental: la guerra olvidada de Ifni

Antes de la Marcha Verde y del Sáhara Occidental hubo otro episodio que hoy permanece prácticamente olvidado: la guerra de Ifni.

Ifni era un territorio situado en la costa atlántica africana, frente a las Islas Canarias. Marruecos lo había cedido formalmente a España mediante el Tratado de Tetuán de 1860, aunque la ocupación española efectiva no se produjo hasta 1934. Su capital era Sidi Ifni.

Después de que Marruecos lograra su independencia en 1956, comenzó a reclamar los territorios que todavía permanecían bajo administración española. En noviembre de 1957, fuerzas del denominado Ejército de Liberación Marroquí atacaron distintos puestos españoles de Ifni y del Sáhara, dando comienzo a un conflicto armado que España evitó presentar públicamente como una guerra.

Las fuerzas españolas consiguieron mantener Sidi Ifni, pero terminaron replegadas alrededor de la ciudad y de un perímetro defensivo. Los combates finalizaron en 1958 y España conservó temporalmente Ifni, aunque cedió a Marruecos el territorio de Cabo Juby.

La presión marroquí continuó durante los años siguientes. Finalmente, el 4 de enero de 1969 España y Marruecos firmaron el Tratado de Fez. El 30 de junio de ese mismo año, España entregó definitivamente Ifni a Marruecos. El propio Boletín Oficial del Estado recoge el tratado de retrocesión de Ifni.

La secuencia resulta significativa: primero la reclamación territorial, después la presión política y militar y, finalmente, la incorporación del territorio a Marruecos mediante una negociación diplomática. Años más tarde se repetiría una estrategia diferente, pero con algunos elementos reconocibles, en el Sáhara Occidental y la Marcha Verde.

Es importante precisar que la situación jurídica e histórica de Ifni no es equiparable a la de Canarias, Ceuta o Melilla. Ifni era un territorio colonial pendiente de descolonización. Por tanto, este episodio no demuestra que Marruecos vaya a invadir Canarias, pero sí constituye un antecedente histórico relevante para comprender la continuidad de sus reivindicaciones territoriales y su manera de ejercer presión para conseguirlas. (Este parte de Ifni se la agradezco a un contacto porque la verdad que nunca, jamás había oído yo, y no creo que muchas personas lo conozcan tampoco

La Marcha Verde: civiles delante y poder militar ESCONDIDO detrás

La historia obliga a mantener los ojos abiertos.

El 16 de octubre de 1975, la Corte Internacional de Justicia concluyó que la información examinada no establecía vínculos de soberanía territorial entre Marruecos y el Sáhara Occidental.

Pocas semanas después, Hassan II movilizó aproximadamente a 350.000 civiles en la llamada Marcha Verde. España atravesaba los últimos días del franquismo, con Franco agonizando, y Marruecos aprovechó aquella debilidad política.

España terminó abandonando el territorio, SIN RESISTENCIA, sin completar el referéndum de autodeterminación. Más de cincuenta años después, el Sáhara Occidental continúa figurando en Naciones Unidas como territorio no autónomo, aunque Marruecos controle la mayor parte.

La lección histórica es evidente: Rabat ya utilizó una movilización civil masiva para crear un hecho político y territorial difícilmente reversible sin comenzar mediante una invasión militar convencional.

Estados Unidos apoya claramente a Marruecos

Esto no es una teoría.

En diciembre de 2020, Donald Trump reconoció unilateralmente la soberanía marroquí sobre todo el Sáhara Occidental. Estados Unidos rompió así con la posición mayoritaria de la comunidad internacional y entregó a Rabat un respaldo político de enorme valor.

En 2026, Trump también autorizó la suspensión temporal de determinados aranceles aplicados a los fertilizantes de fosfato importados desde Marruecos. La decisión fue justificada por las necesidades agrícolas y económicas estadounidenses.

El interés estadounidense es evidente: Marruecos posee enormes reservas de fosfatos, mantiene una posición estratégica en el norte de África y es un socio militar fundamental de Washington.

Entre abril y mayo de 2026, Estados Unidos y las Fuerzas Armadas Reales marroquíes participaron nuevamente en African Lion, el mayor ejercicio anual del Mando África de Estados Unidos. Reunió a más de 5.600 participantes de más de cuarenta países.

Podemos decirlo sin rodeos: Estados Unidos apoya diplomática, económica y militarmente a Marruecos como socio estratégico.

Lo que no podemos afirmar, porque no existe ninguna prueba pública, es que Trump esté apoyando una futura anexión de Canarias, Ceuta o Melilla.

No hace falta inventar esa prueba para denunciar lo que ya está documentado. Trump respaldó la posición territorial marroquí sobre el Sáhara Occidental y continúa fortaleciendo su relación económica y militar con Rabat.

Sus decisiones hablan por sí solas.

A mi juicio, Trump está convirtiendo la política internacional en una sucesión de amenazas, aranceles, materias primas, inversiones y demostraciones de fuerza. Su diplomacia se parece cada vez menos a una relación estable entre aliados y cada vez más a una negociación en la que todo parece tener un precio.

España y Europa no pueden aceptar que la alianza con Estados Unidos signifique obediencia ni permitir que nuestros territorios se conviertan en fichas intercambiables para favorecer a otro socio regional.

Mohamed VI es rey porque heredó el trono y Trump más de lo mismo

Mohamed VI no ganó unas elecciones para convertirse en rey. Llegó al trono porque nació dentro de una determinada familia.

La herencia explica su título, pero no constituye un mérito personal ni concede legitimidad democrática.

Marruecos dispone de Gobierno y Parlamento, pero la monarquía conserva un poder central en las decisiones estratégicas, la seguridad, la política exterior y los grandes asuntos nacionales.

No voy a afirmar que Mohamed VI deje morir de hambre deliberadamente a sus ciudadanos, porque una acusación así exige pruebas concretas.

Lo que sí considero indefendible es que una monarquía hereditaria proyecte poder regional, mantenga enormes intereses empresariales y alimente discursos territoriales mientras más de un tercio de los jóvenes marroquíes permanece sin empleo.

La prioridad de cualquier gobernante debería ser ofrecer hospitales, educación, trabajo, vivienda y dignidad a su población, no recurrir al nacionalismo territorial para ocultar desigualdades internas.

Canarias no está en venta

Canarias no está en venta. Ceuta tampoco. Melilla tampoco.

Canarias es territorio español y una región ultraperiférica plenamente integrada en la Unión Europea. Su soberanía no está sometida a un proceso internacional de descolonización y no existe una reclamación oficial marroquí reconocida internacionalmente sobre el archipiélago.

Las fricciones reales se concentran en la delimitación marítima, los recursos naturales próximos a Canarias, las aguas correspondientes al Sáhara Occidental, los movimientos migratorios y el creciente peso militar marroquí.

Además, las Islas Canarias se encuentran en el Atlántico al norte del Trópico de Cáncer y están dentro del ámbito geográfico establecido por el artículo 6 del Tratado del Atlántico Norte.

Una invasión militar de Canarias sería un ataque contra España, contra territorio de la Unión Europea y contra un miembro de la OTAN.

Pero la presión híbrida puede desarrollarse sin desembarcar un solo soldado: migración instrumentalizada, campañas de desinformación, delimitaciones marítimas unilaterales, explotación de recursos, amenazas diplomáticas y hechos consumados.

Esa es la amenaza que Canarias, España y Europa deben tomarse en serio.

Si necesitamos una Marcha Verde, deberá ser la nuestra

No hablo de una marcha contra los ciudadanos marroquíes. No estoy llamando a la violencia ni a enfrentar a una población civil contra otra.

Nuestra Marcha Verde debe ser democrática, canaria, española y europea: instituciones firmes, vigilancia marítima, inteligencia, control efectivo de las fronteras, capacidad defensiva, protección de nuestros recursos y presencia directa de Canarias en cualquier negociación relacionada con sus aguas y su seguridad.

Canarias no puede enterarse desde Madrid de decisiones tomadas sobre el espacio marítimo que la rodea.

España y Europa deben hablar claramente con Rabat: cooperación, sí; chantaje, no. Relaciones comerciales, sí; hechos consumados, no. Respeto absoluto al pueblo marroquí; NO sumisión ante su monarquía, nunca.

Washington y su actual dirigente Donal Trump, también debe escuchar algo que parece haber olvidado: España es un aliado, no una propiedad negociable, y Canarias no es una ficha que Trump pueda utilizar para favorecer sus intereses o los de otro socio.

Mi posición

Puedo ser crítico con Donald Trump y con Mohamed VI porque ninguno de ellos me paga, me representa ni decide lo que puedo publicar.

No siento odio hacia Marruecos ni hacia los marroquíes. Parte de mis propios orígenes puede estar vinculada al pueblo bereber. Precisamente por eso denuncio que una población empobrecida, frustrada o sin oportunidades pueda terminar siendo utilizada como herramienta política.

Tampoco voy a fabricar una invasión que no ha ocurrido.

Pero después del Sáhara Occidental, de la Marcha Verde, de lo ocurrido en Ceuta en 2021, de las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, de las disputas marítimas y de la tragedia ocurrida en 2026 de nuevo en Ceuta, justo después de una un acuerdo entre España y Argelia que parece que a Marruecos ni a EEUU le parece bien, nadie puede afirmar seriamente que plantear estos riesgos sea una broma.

Marruecos no ha invadido las Islas Canarias.

Y nuestra obligación es conseguir que ese titular nunca deje de ser solamente una advertencia.

Vídeos que originaron esta reflexión

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Fuentes consultadas

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